El mendigo estiró la mano en señal de compasión sin saber las consecuencias que acarrearía su actitud. Se hallaba solo en la cuidad, todos se habían ido, quizás estaban desaparecidos o quizás habían olvidado sus corazones a la deriva de su piel. No obstante aunque el indigente rondase en desdicha y penuria sumergido en un pueblo fantasma, mantenía bien guardadas sus esperanzas y su mano que permanecía estirada descansando en paz a la espera de un poco de humanidad.
Amanecer hoy
Disfruta la luz del sol en tu piel sensible porque hoy mismo puedes dejar atrás tus recuerdos, deseos y anhelos en una fría sepultura hermoseada con una simple lapida anónima. Atina a caminar descalzo por los pastos del jardín de tu vecino antes del sombrío anochecer y del impensable amanecer, hazlo antes que nunca o nunca tendrás la dicha de los otros dementes del ayer.
7 de noviembre de 2011
4 de noviembre de 2011
Para un ocenao de engaños.
Acá van los recuerdos de un día de soledad, una mañana que no te espero, una rosa en un campo de batalla frente a mil hombres que recibirán una medalla. Para aquel que abandono su libertad y pisoteó la esperanza. Sí, ese que reza por las noches sin tener si quiera una dirección y que pronto acabara en prisión, esto es para una canción distorsionada, los conciertos de la lluvia en verano, sinceramente este sentimiento no nace de la mente ni aflora en tus manos.
Esto, es para un dólar sin dueño. ¿Qué, acaso no lo recuerdas? es para un sufrimiento enamorado, para el lector acariciando un milagro, para ese manantial del elixir junto al pantano de tus tentaciones. En cada rincón de ti misma se encenderá una llama tan grande que no te reconocerás y de ese modo caminaras soñolienta al desastre para jamás despertar.
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