Amanecer hoy

Disfruta la luz del sol en tu piel sensible porque hoy mismo puedes dejar atrás tus recuerdos, deseos y anhelos en una fría sepultura hermoseada con una simple lapida anónima. Atina a caminar descalzo por los pastos del jardín de tu vecino antes del sombrío anochecer y del impensable amanecer, hazlo antes que nunca o nunca tendrás la dicha de los otros dementes del ayer.

8 de enero de 2015

Génesis XXIX: "Escándalo en el restaurante"

Luego de la batalla, tanto alumno como maestro dieron un suspiro y exploraron las ruinas del pueblo devastado y sus alrededores en busca de sobrevivientes. La lluvia cesaba, pero daba paso a una cruda nevazón, era una región en la que jamás había nevado, sin embargo, caían suaves copos de nieve. Lo más probable es que haya sido obra de Lanber, pensaban los guerreros.

Antes de amanecer ya estaban de regreso al campamento del viejo campesino. Los refugiados que estaban haciendo la guardia junto a una hoguera dieron el aviso al resto y despertaron a todos con gran emoción. A lo lejos se veía a Lucifer, Drake y un grupo de jóvenes. Lamentablemente no todos los que se habían quedado a defender el pueblo regresaron con vida, algunos venían con heridas y otros venían sanos. El viejo salio de su posada, busco entre la muchedumbre a su hijo, pero se rindió, su hijo no había regresado por lo que lloraba desconsolado.

"¿Padre?" - Se escucho a lo lejos.

Entre lágrimas el viejo diviso a su hijo y corrió a abrasarlo. Estaba tan agradecido de los guerreros reales que solo deseaba entregarles su gratitud. 

El viejo no volvió a ver nunca más a los dos guerreros, no alcanzo a agradecerles por haber traído a su hijo de vuelta.

Lucifer y Drake se habían marchado muy rápido y sin despedirse, iban hacia la aldea de Okemure para descasar y posteriormente regresar a la guarida. 

Ambos soldados estaban hambrientos por que decidieron comer en el restaurante del pueblo. Los dos entraron muy felices, pero Drake detuvo a su alumno y le dijo: "Debemos irnos".

Drake parecía sorprendido. Dio media vuelta y una misteriosa voz le puso los pelos de punta.

"¡Drake, desgraciado!, ya te vi. No huyas."

Drake levanto su mano, volvió a dar una vuelta y saludo a una mujer que estaba sentada al fondo del restaurante. Se le notaba algo nervioso puesto que comenzaba a sudar.

- Roxanna, amiga mía. Tanto tiempo sin vernos.

La misteriosa mujer se puso de pie, camino hacia Drake y le dio una bofetada. Drake salio volando hacia la calle tras recibir tal golpe.

"Señora cálmese un poco" - dijo Luciferccc

"¡Tu no te metas! ... ¡Y no me llames señora!" - respondió Roxanna.

Los ojos de Roxanna parecían desprender fuego de tanta ira, por lo que Lucifer si hizo hacia un lado atemorizado por tal escándalo.

- Desgraciado, me dejaste plantada en Felford, me las pagaras caro.

Mientras Drake se daba excusas a Roxanna, una muchacha se acerco a Lucifer y le dijo: Perdón, esta algo borracha.

- ¿Tú debes ser Lucifer o me equivoco?

- Si soy yo. ¿Cómo sabes mi nombre?

- Eres el novato más destacado de la guardia real, se dice que acabaste con el capitán Alsabel de un solo golpe. ¿Es eso cierto?

- Esto... bueno... sí.

- Intentare calmar a mi maestra, a ver si podemos sentarnos a comer.

Luego del escándalo protagonizado por Roxanna. Los cuatro guerreros se sentaron en la mesa, aunque la mujer aún miraba con enojo a Drake.

Karen

Roxanna


4 de enero de 2015

Génesis XXVIII: "Corazón de hielo"

Mientras Lucifer se recuperaba de su ceguera un estruendo remeció el ambiente, ya debía estar muerto, sin embargo, al abrir los ojos el cuerpo de Maik cayó al piso. Tenía un gran agujero en el corazón. ¡Había sido el rayo de su maestro!

Maik escupía sangre de la boca, moribundo, miraba hacia el cielo, observaba las nubes negras, mientras las gotas de la lluvia caían sobre su rostro.

El soldado real se sintió angustiado. Pensaba en su maestro por lo que echo a correr hasta localizar a Drake. Lo vio a lo lejos y pensó: Al menos sigue vivo. Eso lo alivio un poco.

Lanber se preparaba para el contra ataque. Esta vez iba en serio, su espadón irradiaba un aura azul. Drake cubrió nuevamente su espada con fuego y ambos se enfrentaron. La espada de Lanber era superior, apagaba las llamas de Drake. Nuevamente el rebelde sacaba ventaja de sus habilidades.

De pronto, Drake hace una señal a su alumno para que entre en escena. Lucifer levanto una muralla de fuego frente a Maik para distraerlo. Maik agitó su espada y generó una fuerte ventisca que deshizo por completo la barrera de llamas, fue entonces cuando un nuevo rayo de cruzo el campo de batalla. Esta vez no fallaría.

La distracción había sido efectiva, ya nada podría detener el rayo del maestro de maestros. De pronto se sintió la explosión, un haz de luz ilumino el terreno. Tanto Lucifer como Drake no podían creer lo que estaban viendo. Maik se interpuso en el camino del rayo y recibió una estocada letal. Había intentado detener el rayo con sus manos  por lo que perdió sus extremidades superiores.

Maik miró hacia su compañero y le dijo: "No podrás solo, vete."

El guerrero agonizaba en dolor. Había conseguido ponerse de pie con un agujero en el corazón solo para salvar la vida de su compañero. Esta sería su última batalla.

Lanber dio un grito de ira. Al entrar en frenesí cristalizó su armadura, parecía dispuesto a todo.

¡Lanber! - Grito Maik. Y pensar que era yo el precipitado, solo huye.

Lanber comprendía la decisión que había tomado su amigo. Toco con su espadón la cabeza de Maik y éste se convirtió en hielo.

Miró por última vez a su amigo de hielo y le deseó un descanso en paz.

- Ustedes dos, nos volveremos a ver.

Dio media vuelta y se retiro de la batalla.

"Se nos escapa" - dijo Lucifer.

Tranquilo muchacho. Drake entendía a la perfección la perdida de su contrincante, sabía que había congelado a su amigo para evitarle el sufrimiento.

Génesis XXVII: "Garras letales"

El demonio rebelde atacaba con gran brutalidad, tenía unas garras de acero con las que podía degollar fácilmente a cualquier otro guerrero y considerando que las recubría con fuego podían llegar a ser más letales aún. Aquel demonio se abalanzo sobre Lucifer para evitar que lo atacase. Lucifer solo podía defenderse, esquivaba las garras de su adversario con facilidad, pero cada vez sentía más cansancio, utilizaba las dagas para desviar algunos ataques pero ésto no era suficiente. Se sentía acorralado y sin salida, las garras le habían dado en el hombro, sentía el intenso dolor de la quemadura, mientras seguía esquivando los ataques. Nuevamente opto por crear una muralla de fuego, lo cual le dio un leve respiro, pues el rebelde seguía oculto en algún lugar entre las sombras. 

La noche se tornaba cada vez más tormentosa y gris. Lucifer debía concentrarse para no ser emboscado una vez más. Se detuvo en medio de la lluvia para formar parte de ella, miró entre las gotas de agua que caían con violencia y comenzó a ver todo mucho más claro, se concentró en sentir los pasos de su adversario. El rebelde aparecía nuevamente entre las sombras, por la espada de Lucifer, sin embargo, el demonio dio un giro y alcanzo con sus dagas el pecho del rebelde.

Esta vez seria Lucifer quien atacaría. Comenzó a dar ataques rápidos que hicieron retroceder al maldito.

Mientras tanto, Lanber el otro soldado rebelde, se veía en apuros. El rayo primer rayo lanzado por el maestro parecía todo un misterio, mientras que el segundo no tenía como objetivo aniquilarlo directamente, sino que tenía como objetivo ingresar por el vórtice que estaba a unos metros de su espalda, para luego salir por un segundo vórtice de regreso.

Lanber sorprendido por esta táctica logro bloquear con su gran escudo aquel rayo devastador. La explosión fue inmensa, sin embargo el rebelde seguía en pie.

Lucifer siguió atacando con sus dagas, hasta que el soldado enemigo resbalo y cayó al suelo. Solo faltaba rematarlo para acabar con la pelea. El soldado rebelde estaba acabado, sería aniquilado por Lucifer.

Ante la desesperación, el rebelde cogió un poco de barro del suelo y lo arrojo directamente a la cara del demonio. Lucifer retrocedió, estaba completamente cegado.

Maik se puso de pie y salto sobre Lucifer, esta vez con las garras al rojo vivo, tenía la intención de cortar su cabeza.