Esa misma noche Lucifer no quiso regresar al pueblo, pues consideraba que era más importante dominar el uso de las dagas antes que ir a descansar. Por ese motivo le solicitó a su maestro quedarse más tiempo en el campo de entrenamiento, petición que fue bien recibida por Drake, quien intentó demostrar algo de negativa ya que tenia ánimos de dormir, sin embargo el entusiasmo del joven demonio lo convenció de quedarse y continuar con el entrenamiento.
Aquella noche paso tan suave que ni Lucifer la sintió, ya que
entrenó sin descansar hasta el amanecer. Su maestro descansaba junto a un viejo
tronco seco y al abrir los ojos vio como las dagas de Lucifer se encendieron
junto al primer haz de luz de la mañana. El maldito se veía agotado, ya casi no
podía mantenerse en pie, dio la espalda a su maestro y miro hacia el horizonte
desafiante como siempre con esa mirada de odio y rencor que a veces tenia. De
pronto las dagas dejaron de emanar fuego y cayó al suelo.
- Era de esperar que te desmayaras -dijo Drake mirando a su alumno-. Ya casi
no te quedan energías.
Horas más tarde Lucifer despertó con muchísima hambre por lo que regresaron
a Grantaria para alimentarse y posteriormente retomar su viaje. Mientras comían
Lucifer contó a su maestro un sueño que tuvo mientras estuvo inconsciente. En el
sueño el demonio caminaba por calles vacías entre la niebla ya que el pueblo había
sido consumido por el odio y la traición que reinaron por años. El piso estaba
cubierto de sangre y a donde alzase la mirada se podían ver cadáveres tendidos
en el suelo, mientras que en el centro de la cuidad había una gran torre de la
cual provenía toda esa pestilencia.
Los dos guerreros abandonaron definitivamente Grantaria para continuar su
camino. Lucifer fue ensayando como encender sus dagas durante el viaje, pero
fue tal su mala suerte que al pasar junto a unos campos de cultivo un anciano corrió
a duras penas para alcanzar a los dos guerreros y darle con un palo en la
cabeza a Lucifer.
- ¡Malditos gusanos, los matare!
Tanto Lucifer como Drake quedaron atónitos. El demonio se sobaba la cabeza
luego de recibir tal golpe y se preparaba para atacar. Saco sus dagas y
las cubrió de llamas, mientras que la reacción del pobre anciano fue caerse de
espalda aterrado.
- Cálmate, yo solucionare este conflicto. ¿Podría decirnos que le sucede?
- Ustedes fueron los malditos vándalos que quemaron nuestras cosechas y no
se los perdonare.
El pobre anciano no podía ni ponerse de pie por su propia cuenta. Drake se
acerco, le ayudo a ponerse de pie, toco su hombro y le dijo: Tranquilo que
nosotros somos tus aliados. Ahora cuéntanos qué sucedió para poder ayudarte a
ti y a tu comunidad.
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